jueves, julio 06, 2006

Normas de prácticas no sexistas

El IES Azahar, de Sevilla, se declara zona no sexista, adscrito al Plan de Igualdad y Coeducación de la Junta de Andalucía.

Esta guía de buenas prácticas protege y ampara derechos individuales con independencia de la edad, inclinación sexual o condición de las personas.
  1. La igualdad y la coeducación se irán reflejando en impresos, convocatorias y textos oficiales a todos los niveles, empezando por el Plan de Centro.
  2. La adaptación curricular al uso de ambos géneros, para evitar el masculino como genérico y hacer visible el femenino de las mujeres, se hará con naturalidad progresiva, con el mínimo desgaste y sin que nadie se incomode.
  3. No se permitirá cualquier actitud de palabra, obra u omisión que conscientemente perjudique la igualdad de trato y la coeducación de sexos.
  4. Salvo mejor intención, se prohíbe la circulación de materiales que dañen la sensibilidad y principios de igualdad y coeducación.
  5. Son reprobables comportamientos amparados en familiaridad o confianza de trato, tales como chistes con contenidos degradantes, tratamientos segregacionistas y ofensivamente diferenciadores.
  6. No se permitirá el uso de apodos o epítetos denigrantes.
  7. Se evitarán bromas y comentarios que intenten descalificar o ridiculizar el soporte ideológico de estas normas y puedan repercutir negativamente en las personas y en la marcha del Plan, en especial en temas tan serios como los malos tratos, el acoso y la violencia sexista que generan un desequilibrio que viene de siglos.
  8. Para un diagnóstico precoz de posibles malos tratos en las relaciones entre menores (amistad, noviazgos), las tutorías, el departamento de Orientación y los Órganos colegiados tomarán las medidas oportunas de manera que se puedan detectar situaciones de presuntos malos tratos lo antes posible, para poder poner en marcha las intervenciones necesarias (familia, asuntos sociales ,etc.). Así mismo se colaborará con los organismos que tengan planes en este mismo sentido (Ayuntamiento, Instituto de la mujer...).
  9. Teniendo en cuenta que en muchos casos los comportamientos sexistas se explican por desconocimiento o falta de costumbre, más que por mala fe y voluntad de herir, se harán campañas de propaganda y sensibilización y el instituto se irá fijando un calendario de plazos y objetivos razonables.

Memoria final de Coeducación

La coeducación es cosa de todas y de todos

El Plan de Igualdad aprobado por la Junta de Andalucía el día 2 de noviembre de 2005 surge a raíz de las instrucciones de la Unión Europa que había establecido el 2005 como fecha tope para impulsar el proyecto “Estrategias Marco - comunitarias sobre la igualdad 2001-05”. Asimismo, la aprobación de la “Ley integral contra la violencia de género” establecía la necesidad de revisar los sistemas educativos para fomentar la educación en valores y la igualdad de derechos de hombres y mujeres.
A pesar de que en España existe una igualdad legal entre mujeres y hombres, esa igualdad no es real por los modelos culturales de género dominantes en nuestra sociedad que no pueden desaparecer simplemente por un cambio de leyes. En las últimas décadas se ha producido una gran revolución con la incorporación de la mujer al mercado laboral, sin embargo el hombre aún no ha asumido su papel en la casa de colaboración y participación. Ese desajuste está provocando una sobrecarga en las tareas de la mujer que debe realizar doble trabajo, una dependencia de los abuel@s para ayudar a criar a l@s niñ@s pequeñ@s, con los problemas que produce en muchos casos en la educación; adolescentes que “se crían solos”, sin límites ni control, mientras los padres y madres trabajan; problemas en ancian@s que no son atendid@s por sus familiares ni por las administraciones a pesar de que la población ha envejecido muchísimo... y muchos más cambios que esta sociedad debe ir aprendiendo a resolver.

Con todo este fondo social el Plan de Igualdad pretende abordar el problema en las escuelas e institutos para introducir la perspectiva de género en l@s adolescentes, en el profesorado, padres/madres y personal no docente. Para ello se nos ha encomendado elaborar un diagnóstico de la situación analizando diversos parámetros y utilizando encuestas.

Somos conscientes de la necesidad de trabajar en nuestro ámbito para conseguir que la igualdad de derechos entre las mujeres y los hombres no quede simplemente en una declaración de intenciones, pero también somos conscientes de que esos cambios serán lentos y para ello será necesaria la suma de voluntades y esfuerzos de toda la sociedad y, en primer lugar, de las instituciones políticas. Y en ese sentido queremos dejar muy patente nuestra protesta por la forma en que la Junta ha depositado sobre nuestras espaldas una responsabilidad que excede a nuestras capacidades:
  1. Ha nombrado a coordinadores/as sin preparación y en medio del curso con un horario y unas tareas ya asignadas y sin ningún tipo de compensación.
  2. El curso de formación ofrecido ha debido realizarse en horario extraescolar y a expensas de la buena voluntad del profesorado que, una vez más, ofrece su tiempo en aras de la mejor calidad de la enseñanza, sin recibir nada a cambio.
  3. El material ofrecido por el CEP de Sevilla, gracias sean dadas aquí a su esfuerzo y dedicación para resolver nuestras dudas, ha tenido que ser reelaborado, adaptado, modificado o creado por cada coordinador/a para adaptarlo a su centro a la hora de elaborar el diagnóstico. Ningun@ de nosotr@s somos sociólog@s ni expert@s en estadística para elaborar un auténtico estudio sociológico que ni siquiera la Junta ha elaborado jamás con todo el personal especializado de que puede disponer.
  4. Uno de los grandes apartados que debe contener ese Diagnóstico lo constituyen la segregación por sexos no solo del alumnado, profesorado y personal no docente, sino de los resultados académicos, el índice de absentismo y de partes de incidencias. Toda esa información la posee ya la Junta por el programa Séneca al que no habría más que añadir un ítem más para el análisis: el sexo. Bien, en la presentación del Plan a tod@s l@s coordinador@s se le pidió, por escrito, que nos remitieran esos datos para aliviar la carga de la tarea. Una promesa, fruto de la improvisación de la mesa, olvidada por parte de los responsables que vuelve a ahondar el desencanto del profesorado.
  5. Para un buen diagnóstico sobre coeducación, habría sido necesario aplicar el mismo tipo de encuestas en todos los centros y establecer los mismos criterios de corrección. Sin embargo cada centro es un mundo: en uno hay un grupo de personas trabajando muy unid@s, en otros algunas personas están sensibilizadas con el tema y colaboran con l@s coordinador@s; y en otros casos la persona coordinadora ha sido elegida al azar en medio de un claustro que no cree en el tema y que no va a colaborar mucho.
Cuando estas quejas llegan a algún cargo superior, el mensaje “haced lo que podáis” produce un efecto contraproducente, no sirve para ayudarte, al contrario, dudas de que sirva para algo la cantidad de horas recontando datos, elaborando estadísticas, sacando conclusiones. Parecería que de lo que se trata es de hacer el paripé: ya tenemos aprobado el Plan de Igualdad, ya tenemos coordinador@s en cada centro, ya hemos hecho el diagnóstico y “efectivamente, las mujeres se encargan de la tarea de la casa y del cuidado de los hij@s tanto las que trabajan fuera como las que no”.

Por eso ¿serán significativas esas encuestas? ¿Son válidos los registros que se contemplan en ellas para medir la coeducación? Y en el caso de que lo fuesen, probablemente no nos diría nada que no sabemos: por supuesto que hay sexismo en la escuela, y en la calle, y en la casa, entre el profesorado y entre el alumnado, no hay más que estar viv@ para comprobarlo.
Lo importante será establecer unas pautas, unas actividades para ir corrigiendo esas desigualdades; esa debe ser la auténtica tarea a abordar para los cursos venideros: desde el diseño del Proyecto curricular del centro, desde las programaciones de las distintas asignaturas, desde las tutorías, desde los materiales, desde las actividades interdisciplinares, desde el trabajo con las familias, el objetivo común, en el que toda la comunidad educativa debe implicarse, ha de ser contribuir a acabar con esas desigualdades reales de derechos entre mujeres y hombres para conseguir un mundo más justo, más igual.
No obstante, como somos personas disciplinadas, “hemos hecho lo que hemos podido” en nuestro centro y hemos elaborado nuestro diagnóstico. Puede consultarse el diagnóstico en gráficos y la memoria completa de coeducación.

sábado, julio 01, 2006

ELEGÍA (Mirta Rosenberg)

De las historias de mujeres que nos estremecen porque siempre nos reconocemos en ellas. Historia de tres generaciones, historia de incomprensiones, extrañezas y reconocimientos. La experiencia es distinta, el sentimiento es el mismo. El paso de una dimensión a otra produce vértigo, por eso quién se atreve a detenerse a examinarlo, quién a relatarlo.

En la época de mi madre
las mujeres eran probables.
Mi madre se sentaba junto a mi abuela
y las dos eran completamente de carne y hueso.

Yo soy apenas una secuela estable
de aquel exceso de realidad.

Y en la ansiedad del pasado indefinido,
en el aspecto durativo de elegir,
escribo ahora: una elegía.

En la época de mi madre
las mujeres eran perdurables,
completamente hueso y carne.
Mi madre se ponía el collar
de plata y de turquesas
que mi padre le había traído de Suecia
y se sentaba a la mesa como una especie exótica,
para que todo se volviera más grande que la vida,
y cualquier ficción fuera posible.

En la época de mi madre, las mujeres
eran un quid: mi madre nos contó
a mi hermano y a mí: "cuando salía de la escuela,
iba a buscar a mi padre al trabajo,
en Santa Fe, y los compañeros le decían es un biscuit,
tu hija es un biscuit, y nunca supe qué querían decir,
qué era un biscuit", un bizcocho estando muy enferma,
una porcelana exquisita todavía para nosotros,
y mi hermano apurándola: "¿Y?"

No sé qué es un biscuit, ¿una especie exótica
algo de todos modos, especial? Igual
andaba delicadamente por la casa, rozando los ochenta
como se roza una herida
con una gasa.

En la época de mi madre
las mujeres eran muy visibles.
Mi madre se miraba en los espejos
y yo no llegaba a abarcar
su imagen con mis ojos. Me excedía,
la intuía a lo lejos como algo que se añora.

Como ahora,
una elegía.

A la criatura adorable
fijada en lo remoto de la foto,
que ya a los ocho años parecía
más grande que la vida: te extraño,
aunque no te conocía. Eso fue antes
que a mí me dieras vida
en un tamaño apenas natural.

Igual,
una elegía.

Y a la otra de la foto que espero
conservar, la mujer bella que sostiene
el libro ante la hija de un año
en el engaño de la lectura:
te quiero por lo que dura, y es suficiente
leer en el presente, aunque se haya apagado
tu estrella.

Por ella,
una elegía.

Ahora soy la fotografía
y vos el líquido revelador. Tu muerte
me convierte en yo: como una ciencia aplicada
soy la causa y el efecto,
el ensayo y el error, este vacío
de la nada que golpea mi corazón
como cáscara vacía.

Una elegía,
cada vez con más razón.

Mirta Rosenberg nació en Rosario (Santa Fe, Argentina), el 7 de octubre de 1951. Actualmente reside en Buenos Aires. Es traductora. Publicó los libros de poesía: Pasajes (Trocadero, 1984); Madam (Libros de Tierra Firme, 1988) y Teoría sentimental (Libros de Tierra Firme, 1994). Forma parte del Consejo de Dirección de Diario de Poesía desde su formación
(estos versos pertenecen a El arte de perder)

sábado, junio 24, 2006

Historia de un beso apátrida

Un beso, metálico, corriendo de boca en boca desesperado, esperaba encontrar la sonrisa acorde al sentimiento sincero entre dos almas. Quizás es que el labio, escarmentado, ha decidido evitar aquello que duele. Otro día amanece y el beso sigue volando. Quizás tema extinguirse en el aire poluto. Quizás tema ser una partícula pura entre tanto detrito alado. Y mientras el beso mengua, las almas se alejan y se inflan con el orgulloso desconsuelo. Es un cáncer, un doloroso tumor, una plaga que afecta a todos. Se aísla el espíritu en desunión, mientras el beso vuela y se extingue, pues no encuentra labio al que adherirse, y muere su desconocido encanto en la brisa.

Texto de SuseKew. Imagen de Meli

domingo, junio 18, 2006

La tristeza


Dos poetas sudamericanos nos dan la versión de su tristeza:
Alfonsina Storni, argentina. Maestra y profesora de arte dramático, conocida tanto por sus poemas como por su trágica muerte (suicidio en el Mar del Plata). Su vida se adorna también con una aureola romántica por su azarosa vida, que incluyó un hijo de padre desconocido, lo que aumentó su leyenda de mujer libre y feminista. Sus viajes a Europa, en 1930 y 1934, influyeron en su obra poética. Sus libros de madurez son los más logrados: en ellos la experiencia amorosa se torna confidencia dramática, reflexión sobre la condición femenina y audaz sinceridad erótica para la época.
César Vallejo nació en Santiago de Chuco, un pueblo andino del Perú. Fue el menor de once hijos. Estudió en la Universidad Nacional de Trujillo. Interrumpió la carrera varias veces y trabajó en una plantación de caña de azúcar. Más tarde se trasladó a vivir a Lima, donde trabajó como profesor y se asoció con la bohemia y con miembros de la izquierda intelectual. Sufrió una serie de calamidades antes de publicar su primer libro de poemas "Los heraldos negros": Su madre murió en 1920 y después de volver a Santiago de Chuco estuvo apresado por 105 días, acusado de ser un presunto incendiario, caso en que se probó su inocencia.
Emigró a Europa, dónde vivió hasta su muerte en París en 1938. Está enterrado en el cementerio de Montparnasse.

Vidas paralelas, tristezas paralelas. Y dos muestras de ello:

VERSOS A LA TRISTEZA DE BUENOS AIRES (Alfonsina Storni)

Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,
Por donde asoma, a veces un pedazo de cielo,
Sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo
Me apagaron los tibios sueños primaverales.
Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada
En el vaho grisáceo, lento, que las decora.
De su monotonía mi alma padece ahora.
-¡Alfonsina!- No llames. Ya no respondo a nada.
Que entre tus calles rectas, untadas de su río
Apagado, brumoso, desolante y sombrío,
Cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.

LOS HERALDOS NEGROS (César Vallejo)

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... ¡Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

(estos versos de Vallejo siempre consiguen hacerme saltar las lágrimas)

miércoles, junio 07, 2006

Tecnologías del cuerpo femenino 3

Las tecnologías del cuerpo femenino y los roles de género empiezan a invadir nuestra mente y nuestra cultura desde la más tierna infancia. Ciertamente, la familia es el referente más potente e influyente para l@s niñ@s aunque esta afirmación hoy se está cuestionando ante la competencia de los medios de comunicación como espacios de socialización.

La fabricación de juguetes y su consumo está igualmente mediatizado por intereses no precisamente educativos y, mucho menos, coeducativos. Un buen ejemplo lo podéis ver en esta página sobre la oferta y ranking de consumo de juguetes para niñas. La moda, los acesorios de belleza y las muñecas parecen ser nuestro destino desde la cuna.


Entre todas las muñecas la preferida de muchas generaciones de mujeres es Barbie, hoy modernizada con su propia página web. No os perdáis los juegos que oferta esta página si queréis conocer los valores y modelos de socialización que proponen los creadores de esta incombustible muñeca, juguete estrella para millones de niñas de todo el mundo. Por algo ha logrado sobrevivir al tiempo cumpliendo recientemente casi cincuenta años en el mercado.
No debemos extrañarnos de que pase lo que pasa. Ya es hora de decir alto y claro: ¡¡¡BASTA YA!!!.

Tecnologías del cuerpo femenino 2

La agresión empresarial y las tecnologías que preparan el cuerpo femenino para el verano no acaban aquí, ¡¡¡Chicas, hay que lucir también un cuerpo bronceado, dorado y permanente!!!. Antes del verano, los rayos Uva y las cremas autobronceadoras, durante el verano más cremas bronceadoras con poco filtro y después del verano, los tratamientos para la piel y el cabello abrasado por el sol. Total, un dineral y una nueva manipulación manchada de sexismo , sin que nadie mueva una pestaña.
Como ejemplo, os traigo a comentar estas dos campañas publicitarias que podríamos titular "cuerpos al sol".



martes, junio 06, 2006

Tecnologías del cuerpo femenino 1

Ha llegado el verano y con él el bombardeo de imágenes dirigidas a las mujeres para preparar su cuerpo para la exhibición anual en playas, piscinas y fiestas veraniegas. ¡¡¡ Chicas, hay que estar delgadas para lucir un cuerpo perfecto !!!. Adelgazar a toda costa y rápido se nos impone sin mostrarnos el catálogo de riesgos para nuestra salud y nuestro bolsillo. Cuerpos, como el de Kate Moss en la campaña publicitaria de 1995 para la colonia de hombre "Obsessión"" de Calvin Klein, se nos muestran escuálidos y enfermizos.

Afortunadamente, desde muchos frentes, se lucha contra estas agresiones publicitarias como, por ejemplo, el grupo artístico Adbusters, expertos en deconstruir las imágenes de nuestra cultura visual.

Los defiles de moda nos siguen mostrando igualmente cuerpos femeninos enfermizos que son un insulto a las mujeres. Lo que importa no es el cuerpo sino el diseñador, la marca empresarial, el modelito exclusivo... el consumo, en fin. Y es que mantener el tipo y el glamour vale una pasta además de un grave riesgo para nuestra salud física y psicológica.

domingo, junio 04, 2006

Ahora que comenzamos a pensar en la coeducación...


Al releer el contrato para maestras de 1923 que publicó Juana en esta página, y digo releer porque idéntico me pareció al que creo todavía ha de guardar mi padre, más o menos de la misma fecha, pero redactado en España, me vino a la mente una pequeña historia que mi maestra nos contaba más o menos en 1966, cuando las escuelas públicas tenían aulas diferentes para las niñas y para los niños. Una historia quizás insignificante, por supuesto absurda, pero que yo nunca he podido olvidar porque desde entonces, desde mi pequeño cerebrito de niña de siete años, que la concibió como tremendamente injusta, fue para mí el símbolo de la educación en los valores profundamente machistas en que hemos sido educadas todas las mujeres de mi generación. Antes de que se pierda esa anécdota ridícula, cruel, no quiero dejar de contarla, y además, quiero acompañarla de la fotografía de mi querida maestra, de algunas de mis compañeras y de mí misma (a ver si adivináis quien de ellas soy yo).
En esa década, en el colegio, y aun en la siguiente, en el Instituto, teníamos clases de costura y labores. En los ratos que pasábamos enhebrando las agujas, bordando mantelitos y cosiendo botones, nuestra maestra nos contaba historias para distraer el aburrimiento (la costura siempre ha sido una tarea superior a mis fuerzas, y creo que lo mismo ocurría con mis compañeras).
Viendo esa encantadora señora que procurábamos todas enhebrar nuestras agujas con hilos de la máxima longitud posible para que durara más, nos contó lo siguiente:
“Una vez un muchacho de noble y acaudalada familia decidió buscar una mujer para que fuera su esposa. Conoció a dos hermanas, las dos guapas, decentes y hacendosas, aunque de pobre cuna –en aquella época todas lo éramos, en los cuentos sobre todo, y el colmo de nuestras aspiraciones debía ser conseguir un novio rico-. Incapaz de decidir entre las dos –fijaos, qué cosa, no se enamoró de ninguna- quiso hacer una prueba, por ver cuál se acomodaba mejor a sus intereses, cuál era más dispuesta y más sensata –“dispuesta” era el adjetivo que yo más odiaba de chica, solo aplicable a las chicas y que puede traducirse por “deseosa permanente de colaborar en las faenas domésticas”- . Propuso, pues, a las dos hermanas, una prueba para decidirse: ambas debían confeccionarle una camisa, y aquella de las dos que lo hiciera a su plena satisfacción y en menos tiempo, esa sería la que se convirtiera en su esposa.
En lugar de mandarlo las dos bien lejitos, como las jóvenes de hoy en día harían, las dos muchachas se aprestaron a cumplir con el encargo (me las imagino, dos hermanas, que se habrían querido siempre, frente a frente aguja en mano, mirándose con odio mal disimulado).
Cortaron la tela, prepararon sus hilos y agujas, y una de ellas decidió cortar el hilo bien largo para no tener que enhebrar la aguja tantas veces; la otra, muy al contrario, cortaba sus hilos breves, para que no se le formaran nudos y no perder tiempo por ese motivo. Terminó la segunda la camisa poco antes, y logró su trofeo: la mano del chaval.
Lo único que nuestra maestra intentaba era, al par que entretenernos, conseguir que midiéramos bien el hilo y no lo pusiéramos demasiado largo para ahorrarnos trabajo, ya que al final más tardaríamos, pero esa anécdota ha estado bullendo en mi mente cuarenta años, y no es por mi dedicación a la costura: el mensaje de la historia era, principalmente, que la meta de todos los esfuerzos que pudiéramos realizar las mujeres era un matrimonio adecuado. Despreciaba valores tales como el romanticismo (el muchacho no estaba enamorado de ninguna); La solidaridad (las hermanas, en su rivalidad, podían incluso odiarse la una a la otra). Incentivaba la sumisión de la mujer al hombre (las dos se apresuraban a confeccionar la camisa, sin cuestionarse siquiera si el muchacho era digno de tanto esfuerzo, o simplemente si estaban enamoradas de él). Y etcétera, porque la historieta o fábula, si se analiza, es el colmo del desprecio a la condición femenina. Algo hemos avanzado, eso es un hecho.

domingo, mayo 28, 2006

Contrato de maestras en 1923


Estos días ha llegado a nuestras manos un documento que lleva ya tiempo circulando por la red. Se trata de un Contrato para Maestras del año 1923 recogido, según el blog enredando en el libro de Michael Apple, MAESTROS Y TEXTOS, editado por Paidós en Barcelona en 1989. El libro es un estudio sobre la educación en EEUU, no en España, lo que no lo hace menos “llamativo” por supuesto; probablemente en España las maestras no dispondrían ni siquiera de contrato, puesto que, al no ser consideradas “personas jurídicas” difícilmente podrían firmar un contrato.


DOCUMENTO HISTÓRICO
Contrato de Maestras en 1923
Este es un acuerdo entre la señorita .......................................................... maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela......................................por la cual la señorita .....................................acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del........................... de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita .....................................................la cantidad de (*75) mensuales.
La señorita.................................................................acuerda:
1.- No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2.- No andar en compañía de hombres.

3.- Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que sea para atender función escolar.

4.- No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.

5.- No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6.- No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7.- No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

8.- No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9.- No vestir ropas de colores brillantes.

10.- No teñirse el pelo.

11.- Usar al menos 2 enaguas.

12.- No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13.- Mantener limpia el aula:
  • Barrer el suelo al menos una vez al día.
  • Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.
  • Limpiar la pizarra al menos una vez al día.
  • Encender el fuego a las 7:00, de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.
14.- No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios

La distancia hace que hoy lo veamos ridículo. ¿Verán ridículo en el futuro las próximas generaciones la utilización de la mujer en la publicidad de hoy en día? (Fijaos en las paradas de los autobuses para anunciar el Mundial de fútbol "La mejor delantera" Podéis imaginar la foto ¡a que sí!)