jueves, abril 02, 2009

Paternidad responsable


En la sección de psicología del último número de EL PAÍS SEMANAL (29/III/2009) encontramos un amplio reportaje sobre la paternidad titulado:
¿Educación o Condicionamiento?
y firmado por BORJA VILASECA.

Líbreme el cielo de ser una fanática del uso de la arroba y del doble género, pero lo de este reportaje ya es demasiado. No quiero ni hablar de lenguaje sexista, sino de atentado al sentido común. Leedlo atentamente, que gracia no le falta.
Véase el subtítulo:
"La función de los padres es acompañar a sus hijos para que crezcan sanos, libres e independientes..."
Aquí muchos pensaríamos que debería haber incluido a las madres, pero quizás es que nosotras tenemos una función diferente; y también a las hijas, pero quizá el acompañamiento de estas no sea cosa de los padres.
Comienza el cuerpo en sí del reportaje, y nos tranquiliza al respecto: "Dado que nadie puede enseñarnos a ser padres (o madres), educar a los hijos es el compromiso más exigente que podemos asumir en la vida". Por lo menos está claro que la educación es tarea de padres y madres.
Pero ahí acaba la tarea: el resto abunda en expresiones tales como:
"Si somos merecedores de recibir el regalo de la paternidad, es necesario que nos preguntemos por qué y para qué queremos dar este importante paso."
"Existen dos formas diferentes de vivir la paternidad..."
"No es fácil ser padre. Pero tampoco lo es ser hijo..."

Insisto: aunqure lo parezca, no se trata de lenguaje sexista. Estáis pensando eso porque en verdad no sabemos de qué va el artículo hasta bien avanzado el mismo. Podemos comenzar a intuirlo cuando, a la mitad, leemos asombrados y sobre todo asombradas:
"No hemos de olvidar que ser padre es un milagro biológico"
¡Y tanto! ¡Así que se trataba de esto! ¡Claro que es un milagro biológico! (pero.... ¿de verdad es intención del autor informarnos de esta obviedad?)

Continuamos y la luz se hace, finalmente (el subrayado es mío):
"Los padres comprometidos comienzan a serlo antes del embarazo, aunque nunca es tarde para asumir esta responsabilidad. Son conscientes de la importancia de cuidar su salud, con lo que echan mano de su fuerza de voluntad para eliminar hábitos como el alcohol, el tabaco y la negatividad. Y esto se acentúa aún más en el caso de las mujeres, que durante nueve meses nutren a su futuro hijo a través de su cuerpo (cobijo, calor y alimento) y su mente (pensamientos, emociones, sentimientos).

Pues no debe ser tan milagro, no. Está visto que hay muchos hombres que quedan embarazados, a juzgar por el texto, que les atribuye hasta comportamientos habituales como el de abstenerse de sustancias nocivas (y de "negatividad" ¿...!) en bien del desarrollo del niño (no queda claro si pueden concebir también niñas).
Claro que no llegan a la altura de las mujeres, que además de abstenerse de estas sustancias alimentan a sus hijos. No menciona a las hijas, pero es un hecho comprobado que las mujeres sí somos capaces de alumbrar individuos e individuas.

Felicidades, Borja. A juzgar por el reportaje, en ti pudo, más que la educación, el condicionamiento.

2 comentarios:

Manu dijo...

No has entendido nada. Mejor vuelve a leer el artículo otra vez sin tantos prejuicios.

Gabriela Sax dijo...

buenisimo!!!
Excelente el analisis del texto!!