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miércoles, diciembre 02, 2009

Aminatou Haidar, defensora de los Derechos Humanos


"Aminetu Haidar, considerada la "Gandhi Saharaui" por su resistencia y lucha pacífica por la autodeterminación de su pueblo y la denuncia de la violenta y constante represión marroquí en el Sahara Occidental, fue expulsada en avión la mañana del sábado 14 de noviembre desde El Aaiún hacia Lanzarote, por la fuerza, sin documentos ni ninguna de sus pertenencias y después de casi 24 horas de aislamiento e interrogatorio. Madre de dos hijos, ha sido galardonada, entre otros, con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008, el austríaco Silver Rose Award 2007 y, un año antes, con el Premio de Derechos Humanos Juan María Bandrés. Fue nominada por el Parlamento Europeo para el Premio de Derechos Humanos Andrei Sájarov, ha sido candidata para el Premio Nobel de la Paz y Amnistía Internacional (EE.UU.) presentó su candidatura para el Premio Ginetta Sagan. En 1987, con 21 años, fue una de las 700 personas detenidas por participar en un mitin que pedía el referéndum de autodeterminación. Permaneció "desaparecida" sin cargos ni juicio durante cuatro años, torturada junto a otras 17 mujeres saharauis. En 2005, la policía marroquí la volvió a detener y golpear tras su participación en una manifestación pacífica. Fue liberada después de 7 meses gracias a la presión internacional de organizaciones como Amnistía Internacional y el Parlamento Europeo. Desde entonces, Aminetu Haidar ha recorrido el mundo para denunciar la ocupación militar marroquí y la violación sistemática de derechos de la población saharaui y para abogar pacíficamente por el derecho de su pueblo a la autodeterminación".
Fuente foto y texto: "Plataforma de apoyo a Aminetu Haidar"

En "La opinión de elcorreoweb.es" leemos:

"Aminatou Haidar, una de las activistas saharauis de mayor reconocimiento internacional, está en huelga de hambre desde ayer lunes contra el gobierno de Marruecos por no dejarla entrar en El Aaiún donde reside y la esperan sus hijos de 13 y 15 años de edad, y también contra el gobierno de España por complicidad en la maniobra.

Haidar volvía de un viaje a EEUU cuando le retiraron su pasaporte marroquí impidiéndole la entrada a El Aaiún por escribir en los impresos aduaneros y de inmigración el nombre de su país, República Árabe Saharaui Democrática, en vez de Marruecos en la casilla de nacionalidad. Es lo que había hecho en otras ocasiones y lo que cabe esperar de una persona que lleva luchando pacíficamente por la autodeterminación del Sáhara Occidental al menos desde 1987, cuando participó en una marcha silenciosa que terminó con la detención de 71 saharauis, y con la posterior desaparición de alguno de ellos, entre los que se encontraba Haidar.

Aminatou está en libertad desde 1991, y desde entonces no ha parado de denunciar las torturas y la vulneración de los derechos humanos de la que son víctimas los saharauis de manos del gobierno marroquí. Muchos se encuentran aún desaparecidos, unos en cárceles no oficiales como en la que estuvo la propia Haidar, y de otros no se sabe nada porque el gobierno marroquí nunca informa de lo ha hecho con sus vidas o sus cuerpos.

La luchadora saharaui intentaba volar el sábado al Sáhara pero ni las compañías aéreas le vendían el billete ni las autoridades españolas le permiten la salida porque no tiene pasaporte. Aunque sí le permitieron la entrada en España cuando fue devuelta por las autoridades marroquíes, alegando que tiene un permiso de residencia oficial español, que Haidar disfruta desde hace unos años por razones humanitarias al recibir tratamiento médico en un hospital de Madrid.

Puesto que para entrar en España desde un país extracomunitario se necesita pasaporte y no un simple permiso de residencia, la complicidad entre en el gobierno español y el de Marruecos, tal y como denuncia Haidar, parece que es algo más que una mera sospecha.
Y si es así, nuestro gobierno democrático tiene el deber moral de explicarse. De hablarle claro a su ciudadanía dejando clara su postura en este nuevo caso de atropello a los derechos humanos. A una ciudadanía que tantas muestras de solidaridad tiene con el pueblo saharaui, sobre todo cada verano, haciéndose cargo en sus propias casas de un número de niños y niñas cada vez más elevado.

Las autoridades, también las nuestras, no se deben engañar. Esa mujer valiente y luchadora que fue torturada en una cárcel secreta durante cuatro años y que ha utilizado su libertad para denunciar lo que a ella y a tantos otros les hicieron y les hacen, nunca va a dejar que los gobiernos de Marruecos y España la mantengan separada de sus hijos y de la lucha de su pueblo. Puede tardar mucho tiempo, pero también en Marruecos habrá algún día libertad y democracia y en el Sahara un pueblo que gracias a mujeres como Aminatou Haidar habrá podido ejercer el derecho a ser dueño de su destino. Nuestro gobierno puede ahora elegir si se pone del lado de quienes luchan por esto, o si apoya a quienes pisotean los derechos humanos. Una ocasión más para demostrar si solo se tienen grandes principios verbales o también la valentía para llevarlos a la práctica".

Mañana jueves 3 de diciembre se celebrará una concentración a las 7 de la tarde en la Plaza Nueva de Sevilla en apoyo a Aminatou, incluida dentro de las movilizaciones que se están produciendo en todo el país.


miércoles, marzo 04, 2009

Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz, en Sevilla

La doctora iraní Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz 2003, impartió un conferencia sobre Los derechos humanos en Irán, el pasado 19 de febrero, en el salón de actos del Pabellón de México, actual dependencia de la Universidad de Sevilla.
Shirin Ebadi es una abogada iraní defensora de los Derechos humanos, la primera mujer musulmana que recibe un premio Nobel. Graduada en Leyes en Teherán en 1968 llegó a ser la primera mujer juez de su país en 1969 y más tarde doctora en 1971.
Tras la Revolución Islámica de 1979 fue depuesta y relegada a trabajos administrativos y poco después a la vida doméstica. Solicitó pasar a la práctica privada y ha intervenido en numerosos casos de violación de derechos humanos especialmente en mujeres y niños.
A pesar de la difícil situación de la mujer en Irán ha optado por vivir en su país y trabajar desde dentro en el ejercicio de la abogacía y la defensa de los más desvalidos. Por ejemplo es la abogada de los siete miembros líderes de la religión bahá`i, que desde hace nueve meses están encarcelados y, según sus palabras, "Durante ese tiempo no me han dejado verles ni me han dado permiso para que pueda leer su documentación."

Foto: Recibiedo el Premio Nobel

En la conferencia hizo un recorrido por la situación de la mujer en el mundo a lo largo de los últimos 50 años. Reconoció los grandes avances legislativos producidos en los países occidentales con las leyes de igualdad pero destacó que la mujer sigue encargada de las tareas familiares lo cual impide la práctica de esa igualdad. Así la mayoría de los puestos políticos o de responsabilidad económica son de hombres. Y recordó que el sueldo de la mujer aún es cerca de un 25% menor que el del hombre.
En África señaló que existen situaciones muy diferentes en cada país y que el peso de leyes tribales es mucho más fuerte, de ahí que perduren prácticas como la ablación o que las familias prefieran que sus hijas se formen en el cuidado de la familia y consideran inútil enviar a una chica a la universidad.
En los países musulmanes la discriminación es de otra manera y varía mucho de uno a otro: en Arabia Saudí antes no eran consideradas ciudadanas y no podían obtener certificado de nacimiento; ahora sí, pero aún no pueden conseguir un permiso para conducir un coche. En Bahrein, Yemen o Kuwait las mujeres son consideradas ciudadanas de segunda y no pueden tener los mismos derechos que los hombres; la poligamia es legal y el valor de la mujer está en función del nº de hijos varones que tenga; incluso se las llama no por su nombre sino por el nombre del hijo varón.
En Afganistán, aunque actualmente hay cuota femenina en el Parlamento, las costumbres son tan fuertes que si una mujer critica al gobierno automáticamente es expulsada del Parlamento. Solo en Kabul las mujeres son relativamente libres, en el resto del país la mujer sigue bajo el burka.
En Irak la intervención militar ha producido un rebrote del fundamentalismo y la situación de la mujer es peor que en la época de Saddan Hussein.

En Irán más del 65% de los universitarios son mujeres. Hace más de 50 años que las mujeres obtuvieron el derecho al voto y llegaron al Parlamento antes que Suiza. Tras la revolución islámica un grupo de mujeres han permanecido como parlamentarias (13 en la actualidad). Muchísimas mujeres son profesoras universitarias, pero el gobierno actual ha aprobado leyes que son discriminatorias como por ejemplo un hombre puede tener 4 mujeres y se puede divorciar sin problemas; en cambio es casi imposible que una mujer consiga el divorcio . El valor de la vida de una mujer es exactamente la mitad de un hombre; en un accidente el seguro paga el doble por un hombre. El testimonio de dos mujeres vale lo mismo que el de un hombre en un juicio. Para viajar la mujer tiene que tener el permiso escrito del marido. Esta ley no es compatible con la vida política de una mujer. Ejemplo, la silla de una parlamentaria en Naciones Unidas depende del capricho del marido.

No obstante existe un movimiento feminista pero desde las casas y así han conseguido pequeños cambios como que la custodia de los niños pase a las mujeres, logro conseguido en 2004.
Ebadi rechaza la idea occidental de atribuir esta situación al islam y pone ejemplos ilustrativos: la mutilación genital tiene más importancia en familias cristianas o primitivas africanas, es una cuestión más cultural que religiosa. En la India los asesinatos o suicidios de mujeres, tras la muerte del marido y el ser repudiadas por los maridos se da en familias hindúes. En China el gobierno ha prohibido las ecografías para acabar con los abortos de niñas y los chinos no son musulmanes. En Europa hay iglesias que permiten el aborto y en otras no; hay musulmanes que lo permiten y otros que no. El Islam tiene distintas interpretaciones según los países: En Pakistán, país musulmán, Benazir Bhutto llegó a ser primera ministra. La lapidación o cortar una mano a un ladrón se practica en Irán, pero no en Túnez, Egipto o Marruecos.

En conclusión, resumió Ebadi, existe un carácter dominante de los hombres y es cierto que se utiliza, en muchos casos, la religión para justificar esos comportamientos. De ahí la necesidad de establecer una diferencia tajante entre religión y estado para desmontar esos argumentos.
Y hay que luchar contra la educación machista, que tradicionalmente transmiten las mujeres, y hay que desarrollar una formación democrática: a mayor democracia menos discriminación. Democracia para la población entera, porque no puede haber democracia solo para la mitad de la población de un país. Pero la democracia no es un accidente y no se consigue de un día para otro, ni por imposición de un país fuerte sobre otro dominado, es un proceso histórico que debe ir evolucionando día a día. Y serán los movimientos feministas los que vayan cambiando esa cultura y los que traigan la democracia a un pueblo.
Así terminó su intervención subrayando la necesidad de apoyar a los movimientos feministas como impulsores de la democracia, de la igualdad entre hombres y mujeres y de los derechos humanos.