lunes, noviembre 20, 2006

¿Arroba sí? ¿Arroba no?

La necesidad de nombrar a las mujeres ha conducido en los últimos años a buscar soluciones más o menos ingeniosas. En este sentido se impuso la barra / para añadir a continuación el femenino -as, al estilo niños/as, profesores/as, alumnos/as..., algo que no satisfacía a muchas personas fundamentalmente a la hora de tener que leerlo en público.

Con el florecer de las nuevas tecnologías, y ante la necesidad de reducir los mensajes, apareció la arroba @, signo que representaba una medida de peso ya obsoleta y que “sobraba” del teclado de las máquinas de escribir. Primero se utilizó como elemento característico del correo electrónico, y más tarde empezó a ser utilizada por aquellas personas que querían nombrar también a las mujeres y que huían de los genéricos tradicionales, “los alumnos”, “los profesores” pero que consideraban excesivamente largo decir “los alumnos y las alumnas”, “los profesores y las profesoras”. En ese sentido empezó a difundirse l@s alumn@s, l@s profesor@s. Pero tampoco esta solución parece satisfacer a un amplio sector porque es un signo que no representa a ningún fonema y la Academia de la Lengua no lo reconoce, con lo cual estaríamos incurriendo en una falta de ortografía si lo utilizásemos.


Sin embargo es una realidad que las normas de la Real Academia se “fijan” una vez que el uso de las personas hablantes ha impuesto una solución, sea del tipo que sea. Así ha ocurrido con palabras como whisky, hoy aceptadas como güisqui; o penalty, hoy penalti. Antes de ser aceptadas constituiría una falta de ortografía escribir “penalti” o “güisqui”. ¿Qué pasará en los próximos años? ¿Se añadirá una terminación como la arroba?, ¿se inventará un nuevo signo? o ¿se nombrarán a las mujeres y a los hombres por separado? Lo que sí está claro es que la mujer está ocupando cada vez con más fuerza el espacio que le corresponde en el mundo y su presencia debe ser reconocida con el lenguaje, y esto no tiene vuelta atrás. La lengua es una manifestación social y no puede mantenerse al margen de los cambios de la sociedad.


Si debemos tomar una medida común para todos los textos oficiales, las bitácoras, comunicados, etc, quizás lo mejor sea nombrar a los alumnos y las alumnas, los profesores y profesoras o bien optar por “alumnado”, “profesorado” que sí incluye a los dos géneros, algo que ya aparecía en el "Poema de Mío Cid", cuando decía:


"Mio Çid Ruy Diaz por Burgos entrava,

en su compaña LX pendones levava.

Exien lo ver mugieres e varones,

burgeses e burgesas por las finiestras son,

plorando de los ojos tanto avien el dolor."


Pero no hagamos una cuestión de "honor" o de falta a las normas ortográficas la utilización de la arroba porque estamos en un momento de búsqueda de soluciones para una necesidad nueva.

10 comentarios:

Ana Echarri dijo...

Visibilizar a las mujeres (en este caso a través del lenguaje) es una necesidad que no podemos obviar.

El uso cotidiano es el que hace que la academia acepte determinados términos, por cierto acaban de incluirse en el diccionario los términos Internet y Chat.

Desde hace tiempo, personalmente yo uso la arroba en los escritos de Internet; sin embargo en papeles oficiales uso el término genérico (por ej. alumnado) y según el caso, especifico alumnos y alumnas.

El uso de la arroba en Internet es muy consciente y con un significado bien claro. Puede tomarse como una falta de ortografía, pero también es una forma muy clarita de incluir a tod@s.

Rosa Baena dijo...

Las palabras son pensamientos y los pensamientos son palabras, pero ni los pensamientos ni las palabras pueden circunscribirse a las normas de la Real Academia, sencillamente, porque son organismos vivos y, por tanto, dinámicos, cambiantes, ambivalentes y libres.
Ya sabemos cómo nombrar el género masculino y femenino (¿cuál iría primero el femenino o el masculino?), también sabemos algunos nombres genéricos para nombrar lo masculino y lo femenino indistintamenete pero no creo que exista un "signo" mejor que la @ para expresar el concepto de integración de mujeres y hombres en igualdad.
Me gusta por su diseño, por su uso vinculado a la comunicación integradora que nos ofrecen las nuevas tecnologías, sin olvidar el ciberfeminismo. En fin, me gusta pensar que puede convertirse en el futuro en la sexta vocal de nuestro alfabeto.
Lo demás me parece retórico. Sin más comentario, recordemos cuál fue la función de la Retórica y las Reales Academias.
Por ello, sin ánimo de ofender y si ustedes lo permiten, seguiré usando en este medio informático que es su casa, esta preciosa @ que alude a una medida escrita en género femenino. Soy educada y no me parece bien expulsarla de su casa.

Kamal dijo...

Sinceramente,ese término de "@" lo uso mucho para designar tanto al hombre como a la mujer a la vez,aunque no me parece,de ningún modo ofensivo,sino un método de uso informático ...

Almu dijo...

Pienso que a la hora de escribir este tipo de palabras con la @, aunque la RAE lo considere una falta de ortografía, se entiende que la palabra engloba tanto al género femenino como al masculino. Sea este el signo elegido u otro, es bastante claro.
Pero, a la hora de tener que leer un texto en público, a la hora de dar un discurso:
¿cómo creéis que quedaría?
¿Qué pasaría con palabras como "escritor/a"?
Entre todos elaboraremos la norma!!

Un saludo.
Almu

MELI dijo...

Almu ha expresado algo muy esencial en esta cuestión: la arroba es impronunciable.No solo se trata de solucionar un uso inmemorial en el lenguaje escrito, q en su origen ni siquiera fue machista:
perdonad que me enrolle...
fue en un principio de la lengua hablada
cuando no existía ni siquiera nuestro antepasado de Atapuerca
Solo un homo-sapiens que ahora llamamos indoeuropeo
que empezó a distinguir géneros
no sexos
géneros
y vio que había seres que tenían vida
se movían
y otros que no
piedras árboles...
y distinguió seres animados e inanimados
y a los dos grupos de seres dio terminaciones diferentes
y es más
privó a los inanimados de la desinencia de nominativo
porque no consideraba que esos seres fuesen capaces de actuar
y no existían los verbos de estado.
No había -a ni -o
No había masculino y femenino.
Porque aquellos hombres, y dejadme usar el término genérico "homo" de hace un montón de años
no hacían discriminación sexual mediante el lenguaje.
Casi fue un homenaje a la hembra reconocerla lingüísticamente,
dar a ese ser que empezaron a ver diferente, o bien ellas, verse diferentes, ¿quién puso el nombre, quién la etiqueta? Alguien dijo *mollier> mulier> mujer.
Y *mollier significaba, como comparativo de "mollis", "más suave, más blanda, más delicada.."
Alguien quiso diferenciar también los adjetivos, y asoció la -a a la terminación de *gina, "mujer"... pero aunque se hubiera terminado de crear el femenino, 2000 años antes de Cristo, el plural siguió englobando a los dos géneros, y así ha seguido hasta ahora, porque a nadie ha importunado.
Psiquiatra, colega, terapeuta, deportista... terminan en -a, y a nadie se le ha ocurrido variar el supuesto morfema, y es verdad que yo he visto impresas barbaridades lingüísticas como "jueza".
No veo incorrecto reivindicar la presencia del femenimo en los genéricos, aunque nos suponga retroceder al epiceno... pero escuchemos a los filólogos, por favor, y no olvidemos, los que somos, que lo somos. Sexo no es igual a género.

Francisco Nicolás dijo...

El asunto de la @ (arroba) está claro: se utliza para un lenguaje escrito politicamente correcto pero lingüisticamente incorrecto, y no solo porque la RAE, como siempre anticuada, no lo admita, sino porque es un fonema inexistente y como tal, no se puede leer; por lo que al encontrarla en una palabra no la sabríamos pronunciar (¡en nuestro propio idioma!). Para mí, personalmente, ni siquiera es una novedad relacionada con la informática pues ya en mi infancia sufrí los ejercicios relacionados con tal símbolo, pero no sólo con aquellos 11,5 kg a que equivalía, sino como unidad de área, usándose incluso submúltiplos de ella (c@: es una centiárea, centésima parte de un área). Todo esto suena un poco antiguo, pero lo he vivido. Y si nos fuésemos a textos de la Edad Media y posteriores, nos la encontraríamos a menudo por simplificación de la preposición latina "ad" que, según las reglas de paleografía, para simplificar se unían ambas letras de forma que el rabito de la "a" se prolongaba curvándose sobre ella misma. Y tampoco esta especie de @ tiene nada que ver con la masa ni con el área; era una simplificación en la escritura que todo el mundo culto de la época interpretaba correctamente y leía sin problemas porque llevaba implícito su fonema. Pero ¿qué hacer entonces con nuestra @? Creo que si nos obligamos a escribir correctamente, lo que supone seguir las normas marcadas por la RAE, no la debemos usar ya que formaría parte de toda la estructura gramatical que la informática está haciendo desarrollar y que nuestro alumnado usa en sus penosos mensajes, contra lo que luchamos en "nuestra comunidad de blogs". Por tanto me apunto a utilizar los genéricos en la medida de lo posible y si no, recurrir a expresiones como alumnos y alumnas. Porque está claro, supongo que hay que seguir unas normas, y que a pesar deque Rosa, con retórica, hable de las palabras vivas y libres, nuestro común idioma nos obliga a aceptar y seguir unas normas: LAS MISMAS QUE EN CUALQUIER OTRO DOCUMENTO, por ejemplo UN EXAMEN. ¿Qué señalaríamos como falta o como incorrecto en una frase de un examen que ponga: "L@s proletari@s estavan segur@s dq ivan a sufrir + de la cuenta"? Creo la mayoría entendemos lo que pone...¿Os imagináis que tuviéramos que leer exámenes de ese tipo? Y, la verdad, la forma de escribir ha de ser siempre, sencillamente, la correcta. No podemos separar aspectos, ni documentos, ni nada. Cuando se usa un idioma se debe procurar utilizarlo correctamente.

Ana Echarri dijo...

Por diversos motivos estaba releyendo este artículo y sus comentarios.
He visto que Meli se horrorizaba por el término jueza y me he ido rápidamente a la RAE.

¡Y no será tal barbaridad lingüística si se admite como correcto jueza!;
aunque no nos guste la segunda acepción.

Anónimo dijo...

¡Señores pensad con la cabeza!
El lenguaje es como es y punto, no se puede forzar a cambiarlo.
Si el plural se toma del masculino pues punto y final, es así y ya está.
¿Lenguaje y sociedad de la mano? ¡Venga ya!
El iraní NO tiene géneros NINGUNO (iraní, no me refiero al árabe) (todo es neutral), y, ¿es la sociedad de Irán más progre que la Española en cuestión de maltrato, mujeres....etc?
¡Venga ya!, dejad de decir tonterías....

Anónimo dijo...

¡Por fin alguien k habla claro!, aunk anonimo, pero no me extraña con tanto radicalismo que se lee por aki. Yo si tengo k hacer mi comentario anónimo porque sino me acribillan akii!

Anónimo dijo...

A mí me parece que la forma de conseguir un trato más igualitario entre sexos es enseñarnos a hacerlo, a respetarnos, a considerar al otro... Si pretendemos conseguir eso transformando nuestro lenguaje erramos el objetivo principal, que es justamente la actitud de los hablantes, no su forma de hablar.

Lógicamente el lenguaje evoluciona, y seguramente como reflejo de formas de pensar personales o sociales, pero son las mentalidades las que hay que educar, no imponer transformaciones en ese reflejo.