jueves, junio 26, 2008

María Telo (1905), Honoris Causa por la Universidad de Salamanca.

El pasado 10 de junio María Telo, fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca por su labor realizada en pro de la defensa de los derechos de la mujer desde la reforma del Derecho de familia en el Código Civil de 1975.

María Telo, nacida en Cáceres el 8 de octubre de 1915, vio interrumpidos los estudios de Derecho que inició en la Universidad de Salamanca en 1932, por la guerra civil.

En 1944, a pesar de la negativa del Jurado que la examinó, se convirtió en la primera mujer miembro del cuerpo técnico de Administración Civil del Ministerio de Agricultura y también fue la primera mujer en España que ocupó una Jefatura de Sección.

En 1952 ingresó en el Colegio de Abogados de Madrid y ejerció la profesión durante 40 años. Trabajó, sin ayudas ni subvenciones, primero desde la Comisión de Estudios Jurídicos y más tarde desde la Asociación Española de Mujeres Juristas ambas fundadas y presididas por ella. En 1969 puso en marcha un Consejo Abierto en la Federación Internacional de Mujeres Juristas, que trajo a España, por primera vez en toda la dictadura franquista, a las delegadas de los países comunistas del Este de Europa. Su ponencia en este Consejo, titulada "La Mujer en el Derecho Civil", sentaría las bases para el inicio de su lucha personal en pos de conseguir una reforma del código Civil. María Telo inició una corriente de opinión favorable a la reforma del Derecho de Familia y se encargó de elevar la petición de revisión de estas leyes hasta el Ministerio de Justicia.

Foto: Claudio Álvarez, El País.

Entre 1971 y 1975 consiguió que cuatro mujeres, entre las que se contaba ella, entraran por primera vez a formar parte de la Comisión General encargada de revisar el código Civil y durante cuatro años revisaron y analizaron todos los artículos relativos al Derecho de Familia, consiguiéndose finalmente anular la licencia marital y todos los recortes de libertades de las mujeres previstos en el código Civil, colocándola en un plano de igualdad legal con el marido.

Traemos aquí este artículo escrito por ella y publicado en ABC el 18 de enero de 1998.

LAS INVESTIGADORAS DE LA MUJER

Por María Telo Núñez

"Interesada por el libro 'Historia de las mujeres en España', de las profesoras Elisa Garrido, Pilar Folguera, Margarita Ortega y Cristina Segura, su lectura me ha llevado a constatar que donde se trata del final del franquismo y de la democracia y cambio social, hay una gran laguna que nos afecta a las mujeres juristas que tanto luchamos por erradicar del Derecho de Familia (Código Civil y Código de Comercio) el trato tan discriminatorio que la mujer sufría. Cuando en septiembre de 1969 yo inicie la lucha por liberar a la mujer de las cadenas jurídicas, su situación era tan vejatoria y alienante dentro de la familia, con proyección en lo público, que había artículos como el 1263, que situaba a la mujer casada entre los menores, los locos o dementes y los sordomudos que no sabían leer ni escribir. El artículo 57 obligaba a la mujer a obedecer al marido y la licencia marital era como su sombra para todos los actos de la vida. Sin licencia, prácticamente, la mujer sólo podía hacer testamento.

Sin licencia, la mujer no podía trabajar, ni cobrar su salario, ni ejercer el comercio, ni ocupar cargos, ni abrir cuentas corrientes en bancos, ni sacar su pasaporte, ni el carnet de conducir, etc. Si contraía matrimonio con extranjero perdía la nacionalidad y era considerada extrajera -aunque no saliese en su vida de España-; entonces se le extendía carta de residente y perdían eficacia sus estudios, no podía ser funcionaria y necesitaba permiso para trabajar. Sin la licencia no podía aceptar o repudiar herencias, aunque fuesen de sus padres, ni pedir su participación, ni ser albacea; ni defenderse ante los tribunales (salvo en juicio criminal) ni defender sus bienes propios, ni vender o hipotecar estos bienes; ni disponer de las gananciales más que para hacer la compra diaria, aunque los gananciales procediesen de su sueldo o salario. Por el contrario, el marido podía disponer libremente de los gananciales (salvo inmuebles o establecimientos mercantiles) y ella no tenía más derecho que a recibir la mitad de lo que quedase al fallecer él. Estaba obligada a seguir al marido dondequiera que él fijase la residencia.

No tenía patria potestad sobre los hijos hasta que muriese el padre, e incluso, hasta el año 1970, él podía darlos en adopción sin consentimiento de la madre.

Y parece que esto nunca existió o que se hizo solo. No, no se hizo solo. La reforma está contenida en leyes, fuimos muchas las mujeres juristas que trabajamos años hasta la extenuación, sin ayudas ni subvenciones. Primero unas pocas desde una Comisión de Estudios Jurídicos y luego desde la Asociación Española de Mujeres Juristas, ambas fundadas y presididas por mi. Divulgábamos el Derecho y conseguimos que por primera vez, la mujer entrase en la Comisión de Codificación del Ministerio de Justicia para estudiar la reforma. Cuando se aprobó la Constitución, que eliminó toda discriminación por razón de sexo, ya existía la Ley del 2 de mayo de 1975, que quitó la obediencia al marido (para lo cual sudé tinta en la Comisión de Codificación), la licencia marital, que convirtió a la mujer en persona: dejó ésta de perder la nacionalidad por razón de matrimonio y barrió casi todas las discriminaciones antes mencionadas, dejando el camino libre para atacar dos fundamentales: la administración de los gananciales y la patria potestad, que juntamente con la filiación, el matrimonio y el divorcio, fueron objeto de las leyes del 13 de mayo de 1981 y 7 de julio del mismo año; pero los anteproyectos en que se basan estas dos leyes, los estudiamos en la Comisión de Codificación y lo concluimos el año 1978. Con su promulgación alcanzaron plena eficacia los principios de igualdad de la Constitución.

Comprendo que ha pasado mucho tiempo desde entonces, y las cosas se olvidan, tanto que yo ya soy una anciana de 82 años. Pero para saberlo, no hay más que investigar en las hemerotecas, que es donde se guarda la vida en vivo. Es curioso que haya cosas que siendo noticia durante años, luego se olviden obstinadamente sin saber bien por qué, pero lo que fue, fue".