sábado, febrero 09, 2008

Luisa Roldán (La Roldana) (1656-1704)

Una por una

El río de los despropósitos continúa. Otra mujer ha muerto a manos de su pareja. Esta vez en Valencia.


Luisa Roldán (1656-1704), hija y aprendiz del afamado escultor Pedro Roldán, se educó rodeada de arte. Junto con sus hermanas, Francisca y María, Luisa aprendería todo lo relativo al mundo de la escultura religiosa. Francisca desarrollaría más tarde sus habilidades en el mundo de la pintura y del dorado de retablos.

Dada la fama del taller paterno y la abundancia de encargos, Luisa pasa a realizar obras individuales que le darán la fama necesaria como para terminar siendo la primera y única mujer que ostentó el título de Escultora de Cámara de los reyes Carlos II y Felipe V.

Su periodo de madurez se caracteriza por una mejor expresividad de los rostros, gracia en las posturas y soltura en los ropajes, alcanzando su estilo en la etapa madrileña un barroco armonioso, expresivo, realista, narrativo y emocional.

Su carácter independiente la llevó a desobedecer a su padre casándose, en 1671, en la iglesia de san Marcos de Sevilla, con un asistente del taller de su padre: Luis Antonio de los Arcos. El asunto llegó a los tribunales que, en este caso, dictaminaron a favor de la escultora y en contra de los intereses del padre.

Una vez casada abre su propio taller donde ella es la maestra y su marido el ayudante. Tuvieron seis hijos, pero solo sobrevivieron dos.

Hacia 1685 se traslada con su familia a Cádiz donde realiza su primera obra documentada, un Ecce Homo, que se encuentra hoy en la catedral de la ciudad. Allí realiza gran cantidad de obras que la confirman como uno de los mejores escultores de la época (en este caso debemos escribirlo así porque se equipara con todos los escultores).

A pesar de todos los reconocimientos nunca disfrutó de una situación económica holgada. Llegó a decirse que murió en 1704 en la pobreza porque no le pagaban los muchos encargos que realizaba.

Biblio.: GARCÍA OLLOQUI, Mª. V.; La Roldana escultora de cámara. Sevilla. Diputación de Sevilla, 1977.

1 comentario:

Almu y Meli dijo...

Maravillosa escultora, de una sensibilidad exquisita.