sábado, mayo 31, 2008

Zaha Hadid (1950) arquitecta


Hoy 31 de mayo hace 4 años, en 2004, Zaha Hadid (Bagdad, 1950) recibió el premio Pritzker de Arquitectura, equivalente al Premio Nobel. Es la primera mujer que consiguió ese galardón. Su infancia discurrió en un Irak liberal, progresista para las mujeres: sus compañeras de escuela son farmacéuticas o médicas. Fue educada en un colegio católico aunque sus padres eran musulmanes, porque era donde la formación era más completa. En aquella época liberal existía hasta un ministerio de la mujer. A los 16 años viajó a Suiza para continuar sus estudios y luego a Inglaterra. Allí vive desde entonces. Quería ser arquitecta desde los once años y su formación exigente ha hecho de ella una mujer con las ideas muy claras que transmite esa exigencia a todo lo que hace y al equipo de 250 personas que trabajan ahora con ella.

Llegar al lugar que ha alcanzado le ha costado por ser mujer, inmigrante, árabe, autosuficiente y rica (por sus antecedentes familiares) fueron un lastre que ha tenido que ir superando pero afirma que aún “seguimos teniendo mucha resistencia”

En apenas un lustro, esta mujer se ha hecho con los premios más importantes del mundo: el Mies van der Rohe, la medalla Thomas Jefferson, la del RIBA, y con doctorados honorarios de las universidades de Yale y Columbia. Ha construido el Centro de Arte Rosenthal en Cincinnati, la sede de BMW en Leipzig, una estación de tranvía en Estrasburgo, una plataforma para salto de esquí en Innsbruck y un pabellón para las Bodegas López de Heredia, en La Rioja. Y hoy tiene proyectos por todo el mundo: en Abu Dabi, Copenhague, Dubai, Corea, Marsella, Roma, Gales, Nápoles o Guangzhou (China). En España ha ideado el urbanismo de Zorrozaurre en Bilbao, un complejo de edificios en Durango, una torre en Barcelona, una biblioteca en Sevilla, y ha sido elegida para diseñar el Juzgado de lo Civil en el Campus de la Justicia de Madrid.

También en España en la actualidad se construye el pabellón-puente para la Expo 2008 de Zaragoza.

Según Stewart Orozco, “su arquitectura está basada en la formulación de un nuevo orden, es expresión de una fuerza liberadora de todos los códigos existentes. La representación arquitectónica de sus propuestas sobre el papel no es la habitual, sino que se despliegan como aplicación de un código visual propio y que presenta objetos plásticos en situación de disponibilidad, disposiciones reversibles y cambiantes. El código se dice a si mismo, se completa y define obediente a una lógica formal propia que responde a cada propuesta…”

"En ella se puede encontrar un ejemplo de esa conjunción de continuidad y distorsión en que consiste la arquitectura deconstructiva. Considera tener un sistema de pensar y un orden racional diferentes. Si el deconstructivismo y el estructuralismo se basan en teorías racionalistas; ella cree pertenecer a una tradición distinta, emocional y intuitiva, que no significa que sea instintiva. Fundamenta que la intuición es la suma de racionalismo y experiencia, que los arquitectos deben ser capaces de operar con la lógica y la intuición simultáneamente. Pone énfasis en manifestar que no cree en una arquitectura internacional, pues hay aspectos generales que funcionan igual en todos los países, pero se impone el lugar concreto y que lo importante no son las formas, sino los espacios que generan y el comportamiento de la gente, bajo la concepción que en el futuro se dará más valor a los espacios libres y a los vacíos de las ciudades, que es donde le interesa a ella, desarrollar y experimentar con su organización".